


“La memoria se basa en las asociaciones, el cerebro procesa algo en el presente –una idea, un sentimiento, un olor, una imagen– y relaciona dicha experiencia con otras experiencias parecidas del pasado. Nuestras percepciones actuales son moldeadas por los recuerdos, llevándonos a prever lo que sucederá después. La memoria no es una reproducción exacta de lo que hemos vivido, cada vez que recuperamos un recuerdo, lo alteramos, rememorar una experiencia la modifica.” -Daniel J. Siegel, Tina Payne Bryson- En nuestros recuerdos se crean mundos imaginarios, construidos a partir de metáforas aleatorias, en donde cada día se convierte en un nuevo poema que nace de la coalescencia del momento presente con las memorias de toda una vida. Sucesiones de recuerdos nos visitan con regularidad, transformando nuestra percepción de lo que consideramos realidad. Saludamos al presente con la mirada en el pasado, abrazamos el pasado en el presente, infructuosamente intentamos anticipar nuestros posibles futuros, olvidamos para recordar y recrear ficciones. Un incansable juego en donde se mezclan las diversas capas del tiempo.